Protesta contra Wall Street: “Es nuestra Primavera americana”

Tribune de Genève
 AFP | 07.10.2011 | 07:16

Estandartes, bolsas para dormir, tamtans : alrededor de tres semanas después del comienzo de las manifestaciones de Nueva York, son varias centenas, ecologistas, viejos combatientes o simples “decepcionados de Obama”, bien decididos a acampar “¡hasta que el cambio llegue!”. Sobre la Freedom plaza, una plaza situada entre el Capitolio, centro del Congreso, y la Casa Blanca.


“Hace un año que trabajamos en esta concentración, mucho antes que el movimiento ‘Ocupemos Wall Street’, cuenta Lisa Simeone, una de las organizadoras de la manifestación altamente simbólica en el corazón de la fuerza americana.

“Pero su movilización amplificó la nuestra: nosotros nos inspiramos mutuamente los unos a los otros”, explica esta conductora de una estación de radio en Baltimore, en el Maryland (Este).

Originalmente el movimiento “Stop the Machine, create a New World” (“Detengamos la máquina, creemos un nuevo mundo”), estaba constituido por los pacifistas que vinieron a manifestarse contra el décimo aniversario del inicio de la guerra en Afganistán, pero cerca de 150 asociaciones a través del país se unieron a la iniciativa.

“La gente está decepcionada”, explica el reverendo Bruce Wright, uno de los organizadores del movimiento que viene de Florida (Sudeste). “Estamos aquí en nombre de las pequeñas muchedumbres para reclamar nuestros derechos económicos universales: el derecho de tener un techo, una profesión, un acceso gratuito a la salud”.
“Nosotros también tenemos nuestra primavera americana”, lanzó, reivindicando la herencia de la primavera árabe. “Como en África del Norte, en España o aún en Grecia, ¡Nosotros estamos aquí para reclamar un mundo justo y sostenible!

Ken Mayers es un vejo combatiente de Vietnam: “Queremos terminar con esto, con el dominio de las grandes empresas”. “¡Si el movimiento se transforma en Tsunami, esto puede funcionar!” afirma reajustando su casco militar. “¡La Freedom plaza, es como la Plaza Tahrir en Egipto o la Plaza Sintagma en Atenas!”.

Detrás de él, hombres encapuchados de negro y portando la combinación naranja de los detenidos de Guantánamo, convocan a trasladar a George W. Bush y a Barack Obama ante la Corte Penal Internacional.
En el fondo sonoro, un concierto de las “Raging grannies” (las “Abuelitas desencadenadas”), una treintena de abuelas, algunas con sus shorts bien cortos, entonan una canción hecha en casa: “¡Gastamos miles de millones para enviar a nuestros hijos a la guerra, devuélvanoslo!”

Los manifestantes que siguieron talleres de desobediencia civil, recibieron la autorización de quedarse cuatro días en esta plaza pero algunos, cono esta anciana hippie, afirman “¡querer quedarse hasta que el cambio llegue!”.

“Estamos decepcionados de Obama: este hombre nos traicionó”, confía Connie Joe, secretaria en una escuela de Wisconsin (Norte). “Tomé una semana y media de vacaciones, ¡hace treinta años que esperaba un movimiento como este!”.

Carrie Stone, ella, no tuvo que pedir vacaciones. Su negocio fracasó en 2008, no tiene más cobertura de enfermedades ni indemnización para el desempleo. Ella decidió venir a pie desde Virginia occidental (Este). Nueve días en las carreteras “para llamar la atención de los políticos, hacia nosotros, los pobres”.

 

Traducción por: Natalia Lerín

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