Una madre de familia expulsada a México, dice temer por su vida

cyberpresse.ca, 20/09/2011

Hasta el último momento, Paola Ortiz esperó otro desenlace. Pero la Corte Federal confirmó ayer al final del día su expulsión, temprano esta mañana, hacia México. La joven mujer, madre de dos niños canadienses, estima sin embargo que sus días corren peligro en su país natal.


Víctima de violencia física y sexual por parte de un oficial adjunto de la policía federal mexicana, Paola Ortiz huyó de su país con la esperanza de obtener asilo en Canadá. Su petición de asilo político fue rechazada. Al igual que su petición de residencia permanente por motivos humanitarios, presentada hace dos años.

La Comisión de Inmigración y de Status de Refugiado (CISR) duda en efecto la veracidad del relato de la joven mujer, quien continuó viviendo bajo el mismo techo que su verdugo. Además, la CISR estima que México puede ofrecer toda la protección que la joven mujer necesita. Su abogado discute firmemente este argumento. “Es una farsa creer que ella va a recibir una protección allá”, señala Stewart Istvanffy.

En 2009, indica, la Corte Interamericana de los Derechos Humanos se pronunció contra México en el caso de la muerte violenta de tres mujeres en Ciudad Juárez. “La gran debilidad de nuestro sistema, es que una vez que se dijo no a una petición de asilo político, no se quieren reconocer más nuestros errores. Se espera que se pueda detener la expulsión y obtener la residencia permanente”.

La joven mujer evitó someterse a las medidas de remisión tomadas por las autoridades en el curso de los últimos años. Pero las cosas se precipitan en las últimas semanas: primero, fue puesta en detención algunos días del mes de agosto, después soltada, antes de ser informada, hace dos semanas, de la inminencia de su remisión.

Desde su llegada a Canadá, la vida de Paola Ortiz no ha sido como un largo río tranquilo. Sufre de depresión y de síndrome de estrés post-traumático. Sus dos hijos, ambos ciudadanos canadienses, necesitan un seguimiento médico: el más grande, de 4 años, tiene un problema auditivo; mientras que el más pequeño, de 2 años, es autista.

Pero por primera vez en su vida, la joven mujer encontró también un equilibrio. Trabaja, desde hace un año; está casada con un canadiense, que la apadrinó durante su última petición de residencia permanente. Una petición que tenía fuertes oportunidades de llegar a un resultado ya que Paola Ortiz había obtenido el aval de Quebec para poder permanecer ahí. El proceso seguía su curso a lo federal. Pero la expulsión pone punto final a esta petición.

“No sé lo que pasará si debo regresar a México, dijo conmovida, antes de la audiencia de ayer. Como mamá, debería decidir si dejo a mis hijos aquí. Si regreso, tendría que vivir escondida, con el estrés. No puedo regresar con mis hijos. Quizás voy a morir allá”.

Para Stewart Istvanffy, el rechazo de Corte Federal de anular la pena a su cliente ilustra el nuevo partido tomado por parte de Canadá a favor de los mexicanos. “Si se hubiese hecho la misma petición hace 10 años, ella hubiera sido inmediatamente indultada”, considera.

Anabelle Nicoud.

Traducción por: Natalia Lerín

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