No nos equivoquemos de enemigos

Guillaume Jacquemart, 19/09/2011

Los políticos son maestros en el arte de engañarnos. La mejor de sus técnicas es esconder una verdad incómoda discutiendo una mentira que va a desviar la mirada de un problema real. El famoso « juguetito » del cual hablaba mi amigo Abdeslam en uno de sus artículos. Pero cuando la verdad que incomoda se vuelve importante, muy visible, la mentira ya no parece tan grande para poder ocultarlo.

Y tengo la impresión de que es lo que está pasando a casi 10 meses de las elecciones presidenciales. El discurso de seguridad sobre la inmigración ya no esconde la crisis económica que se volvió demasiado considerable, demasiado grave para no estar en el corazón de los debates. Tomó la delantera por encima del tema de la inmigración, y esto vuelve a poner en entredicho toda la comunicación y la campaña política de la UMP1 así como del FN2 .

Ya que la opción de los electores va a basarse en las capacidades de cada uno para dar respuestas para resolver esta crisis financiera. Y si los partidos de izquierda se muestran convincentes, una ola rosa y verde podría desfilar sobre Francia. Pero nada es seguro, la izquierda no parece capaz de encarnar el cambio; parece estar más interesada en arreglar sus discordias internas, que en proponer un verdadero programa progresista e innovador.

En resumen, frente a la amplitud de la crisis económica y financiera, los políticos no pueden esconder más el problema detrás de otras problemáticas sin sentido. Llegó el momento de arreglar cuentas, nuestros enemigos no son los inmigrantes, puestos en primer plano por los políticos para esconder a los verdaderos responsables: los banqueros, los especuladores, los políticos corruptos, los financieros, etc.

Es a causa de ellos que el Estado reduce las prestaciones sociales, es a causa de ellos que el desempleo no deja de aumentar. No es culpa de la inmigración, verdadero chivo expiatorio de todos estos problemas económicos y sociales. Mientras que algunos se ensañan contra los inmigrantes, presentándolos como una amenaza que viene a robarnos nuestro pan, los ricos se aprovechan de esto para llenarse los bolsillos y generar beneficios jamás obtenidos. Sí, porque si la crisis vuelve a los pobres más pobres, los ricos, ellos, se vuelven más ricos: basta con ver los últimos volúmenes de negocios de los grandes del CAC 40  3 que son absolutamente sorprendentes (46 mil millones de euros en el primer semestre de 2001).

Desviemos nuestra mirada de los falsos culpables y miremos más de cerca al verdadero peligro. Los ricos no son intocables, los ciudadanos deben despertarse y saber reconocer a sus enemigos para poder hacerles frente tal como lo recomienda Sun-Tzu.

 “Quien conoce al enemigo como se conoce a sí mismo; ni en 100 batallas correrá peligro. Quien no conoce al enemigo pero se conoce a sí mismo, sus probabilidades de victoria o de derrota serán iguales. ¿Qué se puede decir de aquellos que al mismo tiempo desconocen al enemigo y a sí mismos?”

Y la mejor manera para hacerles frente es cambiar nuestro modo de vida, nuestra sociedad, para impedirles terminar con nuestros recursos, con lo humano, a favor de sus propios beneficios. No esperemos que un gobierno o “alguien más” se decidan a cambiar las cosas, ellos están en complicidad con nuestros verdaderos enemigos. Ellos encontrarán siempre la energía y los medios para ayudarlos y para salvarlos, como lo que se ha hecho por los bancos. Por el contrario, cuando se trata de luchar contra los paraísos fiscales o la corrupción, todos desaparecen. Hace mucho tiempo que los políticos ya no trabajan para nosotros, hay que rendirse ante la evidencia. ¿Por qué entonces nos mentirían desde el principio?

Nuestra salvación reside en la agrupación ciudadana. No hablo solamente de manifestarse, sino también de crear comités en los barrios, crear redes a nivel local, regional, nacional, europeo y mundial. En el mundo árabe, en Brasil, Chile, Grecia, España; los ciudadanos lo han entendido bien, es tiempo de ser activo, de comprometerse y de no esperar más una vana acción de los políticos, nosotros debemos retomar el control de nuestras vidas, podemos y debemos tener una influencia sobre nuestro futuro. Si cada uno toma consciencia de esta tarea y hace su parte, estoy seguro que podremos lograrlo. Tendremos que lograrlo, no tenemos opción.

 “No debemos esperar que la crisis de la sociedad alcance el punto de peligro. ¡Debemos actuar! Cada persona puede actuar. Si cada uno hace la parte que le corresponde, por muy modesta que sea, juntos podemos llevar a cabo aquello que se necesita” Gorbachev

Γ 1 Siglas en francés para “Union pour un Mouvement Populaire”, “Unión por un Movimiento Popular” en español; partido político francés de centro-derecha.

Γ2 Siglas en francés para “Front National”, “Frente Nacional” en español; partido político francés encasillado en la extrema-derecha.

Γ3 Índice bursátil francés que es una medida ponderada según la capitalización de los 40 valores más significativos de entre las 100 mayores empresas negociadas en la Bolsa de París.

Traducción por: Natalia Lerín

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Classé dans Interculturalité - Interculturalidad, Voix citoyennes / Voces ciudadanas

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