Soldados asesinados en Afganistán: ¿Sarkozy sobrepasó la indecencia en “Les Invalides”?

Sarkofrance, 20/07/11

“Una vez más en este patio de ‘Les Invalides’ resuena el sonido de la marcha fúnebre que acompaña en su última morada a aquellos que Francia quiere honrar por haberle servido.”

Una vez más, Nicolás Sarkozy escogió la puesta en escena extrema, provocando incluso repugnancia.

La puesta en escena.

Llovía abundantemente, martes 19 de julio de 2011 en “Les Invalides”. Los siete ataúdes de los soldados franceses caídos estos últimos días en Afganistán habían sido alineados en el patio, bajo un chaparrón digno de un día de Toussaint. Nicolás Sarkozy tenía su estrado, su pupitre, en una pequeña carpa blanca y la cámara enfrente de él para la retransmisión televisiva en directo para las cadenas de información del país.

Habló 13 minutos. Y fue largamente suficiente.

El monarca quiso jugar a la teatralización máxima de este homenaje. Se había invitado hasta a viejos combatientes, como si esos soldados muertos y a partir de ahora condecorados a título póstumo hubiesen vuelto de una Gran Guerra. Sin embargo, la grandeza de un país se mide también por su capacidad para gestionar las malas guerras o conflictos perdidos.

Nicolás Sarkozy, evidentemente, era compasivo: “Pienso en su familia, en sus hijos cuyo dolor toca el corazón de todos los franceses. Pienso en sus hermanos de armas que les vieron caer a lado de ellos y que continúan arriesgando sus vidas.” Era ya la tarde, los flashes informativos difundían la llegada de los 7 ataúdes al aeropuerto de Orly, el recibimiento “discreto” pero mediatizado de Nicolás Sarkozy durante el velorio. Este martes en la mañana, se habían convocado a los fotógrafos y a las cámaras.

En Francia, ni Nicolás Sarkozy ni sus ministros parecían querer reconocer ni el evidente callejón sin salida afgano, ni la grosería de la puesta en escena sarkozyana.

La indecencia.

El monarca prefirió tener un discurso francamente infantil, casi indecente.

  1. Desde el 2007, 56 soldados franceses han sido asesinados. ¿Por qué Nicolás Sarkozy se ofreció a dar un homenaje de esta magnitud a estos 7 soldados muertos recientemente en combate? En agosto de 2008, otros 10 caídos tuvieron honores, pero no tan ceremoniosos, ¿Es acaso por el periodo preelectoral? ¿Es acaso por la polémica creciente sobre el sentido del compromiso militar francés en Afganistán?

  2. Este martes 19 de julio, el discurso fúnebre de Nicolás Sarkozy apuntaba a otro lado. Era el monólogo de un hombre que no había entendido –o que no quería entender- el sentido de las críticas, el debate realmente puesto por la intervención francesa en Afganistán desde hace algunos años. Sarkozy era semejante a Don Quijote.

Como frecuentemente lo hace, respondía a preguntas que no se hacían. Nadie o casi nadie discutía el compromiso inicial francés. La crítica va hoy sobre: (1) la vuelta de Sarkozy en 2012, (2) la medida política de la ocupación occidental, (3) la lentitud del incumplimiento programado (2014).

  1. Nicolás Sarkozy se comportó ante todo como un George W. Bush de pacotilla. Falta exagerar la causa. “Ustedes no murieron por nada. Porque se sacrificaron por una gran causa. Defendieron los más bellos valores de nuestro país. Combatieron en una guerra simplemente comprometida contra una tiranía que aprisionaba a todo un pueblo, que oprimía a las mujeres, que mantenía a los niños en la ignorancia y que había transformado a todo un país en una base de organización y repliegue del terrorismo y el obscurantismo. No murieron por nada. Murieron por la gran causa de los pueblos libres que pagaron su libertad con la sangre de sus soldados”.

  2. Este martes, se equivocó de época. Necesitaba caricaturizar al adversario. En Afganistán, Francia está en guerra. En guerra, se pierden a veces algunos soldados. Para apagar toda crítica, Sarkozy necesitaba engrosar la saeta. Los Talibanes no son más los enemigos, lo son los “asesinos fanáticos sin honor”. ¡Qué calificativos! “Cayeron en una guerra donde los asesinos fanáticos y sin honor buscan someter a los hombres, mujeres y niños desarmados mediante el terror, mismos que ustedes tenían la misión de proteger de esta violencia ciega y mortal”.

En 2011, la intervención tenía un objetivo simple, destruir esta base principal del Al Qaïda que se había vuelto el régimen talibán en Afganistán, y acorralar a Oussama Ben Laden, como represalia a un atentado inédito el pasado 11 de septiembre. Estaba claro, simple y unánime. George W. Bush sometió todo esto a un test de “guerra de civilización”, el bien contra el mal, el Occidente contra el Islam fanático, que iba a servir en Irak, 18 meses más tarde, para justificar el derrocamiento de Saddam Hussein. En Francia se pudo lúcidamente apoyar la primera de estas guerras sin aplaudir a la segunda. Después Sarkozy llegó, electo muy tarde para ser el presidente que llevaría a su país a Irak al remolque de los estadounidenses. Se conformó así con Afganistán, otro aprieto que no pedía más que crecer. En el 2009, estas operaciones afganas reforzadas nos costaron 450 millones de euros.

En el 2011, Sarkozy se equivoca de época. Se cree todavía en el 2001. Olvida que el 80% de los soldados franceses caídos en Afganistán lo han sido desde el 2007.

No era por lo tanto complicado hablar con un lenguaje de verdad, maduro y lúcido sobre la situación del país y la suerte de nuestra intervención militar.

Como lo explicaba Jean Guisnel, especialista en cuestiones militares en Point, este martes por la mañana en France Inter, la operación afgana no es un éxito: las autoridades –el presidente Karzaï a la cabeza- son corruptos y no tienen poder nacional real; la democracia es inexistente, el país produce un 80% del opio y de la heroína del mundo; ninguna zona está al abrigo de los Talibanes rebeldes; “la afganistación” de la gestión de seguridad del país, gran objetivo legitimando la salida progresiva de las fuerzas occidentales es un fiasco. Y, es necesario recordarlo, la calidad de las fuerzas francesas en su sitio no está en cuestión. La realidad es simple y muy frecuentemente gris. Lo que puede ser bueno en una causa perdida.

  1. Nadie en Francia, discute el valor ni el sacrificio de los soldados franceses. A Sarkozy le encantaría hacernos creer que está bien solo comprender a nuestros soldados. La caricatura y la amalgama son fáciles. Y Sarkozy, este martes 19 de julio, engañó tan fácilmente con esto, tan cobardemente: “Era una noble misión. Ustedes la cumplieron noblemente. Tomaron grandes riesgos, compartiendo la vida diaria de aquellos a quienes tenían que defender porque ustedes sabían que no podían defenderlos de lejos y que no podrían protegerlos protegiéndose a ustedes mismos.” Los soldados franceses, en Afganistán, desplegaron tesoros de paciencia y de diplomacia para entender ay ayudar a la población local.

  2. En fin, en “Les Invalides”, Sarkozy hacía campaña para su reelección. La identidad nacional, esta idea de la Francia tan maltratada desde el 2007 –sus test de ADN, sus selecciones de inmigrantes, sus privatizaciones, sus desfiscalizaciones para algún primer círculo- debe ser punta de lanza para una campaña sarkozyana sin existencias. Este martes, Sarkozy nos entregó así, algunas grandes reflexiones escritas por Henri Guaino, una respuesta que se dirigía evidentemente a la candidata Eva Joly, sospechosa de anti-Francia la semana pasada: “El ejército francés, es la afirmación mediante la cual el pueblo francés manifiesta su voluntad de permanecer libre y de jamás volverse esclavo de nadie.

El ejército francés, no es solamente un instrumento entre otros de una política. El ejército francés, es la expresión más acabada de la continuidad de la Nación francesa en la Historia.”

Este martes 19 de julio, el discurso fúnebre de Sarkozy era la expresión más acabada de la continuidad de las manipulaciones semánticas del Monarca. El hombre se desvió en una grandilocuencia insoportable delante de estos 7 ataúdes: “Si Francia emitió un ‘pacto multisecular’ con la libertad del mundo se lo debe antes que a nadie a su ejército. El ejército francés no está separado del resto de la Nación francesa porque el ejército francés es uno solo con la Nación francesa.” Se deben olvidar los abrazos con Ben Ali o Moubarak, las visitas guiadas y recepciones suntuosas del otro carnicero El Assad en Francia en el 2008 o la Navidad pasada, las zalemas frente al gigante chino en noviembre o el recibimiento de Kadhafi en diciembre del 2007. Si Francia tiene un pacto multisecular con la libertad del mundo, la Sarkofrancia lo ha olvidado del 6 de mayo del 2007 al 18 de julio del 2011.

La indecencia no tiene límite. Ningún límite.

Fuente:http://www.marianne2.fr/sarkofrance/Soldats-tues-en-Afghanistan-Sarkozy-a-t-il-depasse-l-indecence-aux-Invalides_a514.html?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

Traducción por Natalia Lerin. 

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