Grecia: el talón de Aquiles de la Fortaleza Europea.

Por Guillaume Jacquemart.

Las últimas cifras de inmigración en Europa del Sur muestran que el endurecimiento de las políticas migratorias tuvo sus efectos esperados. Compuestas de una sutil mezcla entre represión y prevención, éstas implican limitaciones muy graves de los derechos del hombre y de los acuerdos internacionales, y son por otra parte un freno al derecho del asilo.

El hecho de cerrar las puertas marítimas de Europa occidental a los migrantes provocó un desplazamiento de trayectorias migratorias hacia las vías terrestres, y más concretamente concentrándolas hacia Grecia. En el momento de afrontar esta ola de migración, Grecia muestra –de la misma manera que Turquía- sus límites en materia de respeto de los derechos humanos, lo que ha engendrado una crisis humanitaria considerable.

El desplazamiento de las trayectorias migratorias.

Grecia sufre desde el 2010 una importante afluencia de inmigrantes y ve su frontera terrestre con Turquía volverse el eslabón débil del espacio Schegen (90% de la inmigración irregular en Europa pasa por Grecia).

Durante el año 2010, se estima que el número de entradas irregulares sobre el territorio griego se elevó a 128.000 personas. En la región fronteriza de Evros, nueva puerta de Europa, fueron detenidas 31.021 personas entre enero y septiembre del año 2010, es decir un aumento de 969% comparando con el año anterior (6.616 personas detenidas).

Grecia cerró sus puertas a la inmigración irregular por vía marítima, pero no por la vía terrestre. Los migrantes buscaron entonces nuevas rutas para llegar a Turquía rodeando el muro del Mediterráneo. Aquellos que vienen de Érythrée, de Somalia o de Sudán alargaron su travesía, misma que ahora pasa por Sudán, Egipto, Israel y/o Siria; o atraviesan el Mar Rojo para pasar por Arabia Saudita y/o Jordania. Es una ruta muy peligrosa, en la frontera entre Egipto e Israel, la policía egipcia tiene la costumbre de cometer numerosas exacciones (asesinatos de migrantes: 28 en 2008, 20 en 2009) y por otra parte, Israel quiere luchar también contra las migraciones y, está reforzando sus políticas represivas (pretenden construir un muro en la frontera con Egipto, los trabajos podrían comenzar en enero del 2010).

Para los países magrebíes, la solución se volvió “más simple”: algunos sustituyeron los barcos por los vuelos low-cost. Los argelinos y los marroquíes pueden realizar el viaje de Casablanca o Argel hasta Estambul, sin tener necesidad de visas ya que los acuerdos entre los tres países respectivos existen.

La ciudad turca se convirtió entonces en una verdadera sala de espera para los migrantes. Ellos se reagrupan por comunidades (iraquíes, afganos, sudaneses, somalís, subsaharianos, magrebís) y trabajan en la ciudad antes de tomar la carretera hasta la frontera que se encuentra a solamente 3 horas de Estambul.

Grecia y Turquía frente al desafío de implantar la política migratoria exigida por la Unión Europea.

Ankara sufre presiones por parte de Bruselas ya que muestra su determinación en la “lucha contra la migración ilegal”. No olvidemos que Turquía es candidata a la integración de la Unión Europea, y que este país deberá aceptar lo que la UE quiera imponerle en este dominio (y también en algunos otros) para poder formar parte del muy selecto club europeo.

Por esta razón, Turquía va a crear nuevos centros de expulsión durante el año 2011 cerca de las fronteras de Grecia y Bulgaria. Siete centros “de recibimiento y de detención administrativa” van a ser creados para aquellos que solicitaron el asilo en las regiones que no están todavía equipadas con estas estructuras.

En mayo de 2010 un acuerdo bilateral fue firmado con Grecia mediante el cual se estipula que Ankara se compromete a aceptar al menos 1000 peticiones de readmisión por un año. Entre el 2003 y el 2007, sólo 1200 peticiones de readmisión fueron aceptadas de las 21 000 que habían sido propuestas.

Las críticas hacia Turquía no deben esconder la debilidad de la política griega en materia de migraciones. El país no estaba preparado para recibir la cantidad de inmigrantes que llegaron durante el 2010.

El 24 de octubre de dicho año, Grecia interpeló a los Estados miembros sobre la gravedad de su situación y, pidió la ayuda de los equipos de Intervención Rápida en las Frontera (RABIT, 200 hombres) de la agencia Frontex. Es la primera vez que un Estado miembro de la UE hace un llamado a esta ayuda y demuestra la vulnerabilidad en la que se encuentra.

Durante 4 meses, de noviembre hasta principios del mes de marzo de 2011, la operación llevada por Frontex en la frontera greco-turca permitió, según la Comisaria del Interior Cecilia Mamlström, restablecer la “estabilidad de la situación en la frontera”. Antes del comienzo de la misión, 7 606 personas clandestinas fueron encontradas en la frontera terrestre, dos meses más tarde, eran 3 413 y para el mes de febrero de 2011 solamente 1 632. Hasta a finales del 2011 la operación “estándar” Poseidón remplazará a las fuerzas de intervención RABIT.

Además de ésta medida, la UE concedió 9,8 millones de euros suplementarios en diciembre de 2010 en Grecia para apoyar la lucha contra la inmigración.

Pero esto no es suficiente. A finales de 2010, Grecia decidió levantar un muro de alambre de 12,5 km entre la frontera griega y turca. Grecia considera que es la única solución para canalizar la ola de entradas irregulares sobre su territorio, pero que podemos considerarlo como un fracaso político del Estado, ya que el levantar un muro expresa siempre un sentimiento “de impotencia de aquellos a quienes encierra para dominar su futuro y su obsesión de alejarse hacia el extranjero.”

Además, a nivel diplomático, esta construcción pone leña sobre el fuego entre Grecia y su vecino turco. La opinión pública turca considera que el muro es una nueva medida para separar físicamente el continente europeo de Turquía. Sin embargo, el gobierno turco no reaccionó frente a esta situación, y prefirió mostrar su acuerdo con las explicaciones dadas por Grecia, quien afirma claramente que el muro no concierne a Turquía y a sus ciudadanos, sino a los inmigrantes que transitan por su territorio.

El no respeto de los derechos humanos por parte de Grecia.

La violación de los derechos humanos por parte de Grecia es flagrante. Sobre todo a nivel de la protección del derecho al asilo. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR1) describe la situación del derecho de asilo en Grecia como “una verdadera crisis humanitaria, indigna de la UE”. En 2010, de las más de 300 000 demandas de asilo presentadas, solamente 24 fueron aceptadas.

Grecia, quien debe atenerse al reglamento de Dublín II (es decir, que tiene la responsabilidad de examinar las peticiones de asilo), pidió que los otros miembros de la UE se detuvieran de reenviarle automáticamente las solicitudes de asilo, lo que había hecho Alemania, Suecia, Islandia, el Reino Unido y Noruega. Durante este tiempo, Bélgica fue condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo después de haber reenviado a Grecia a un afgano que pedía asilo, juzgando a las condiciones de trato que éste sufrió como “degradantes e inhumanas”.

Las condiciones de vida en los centros de retención son similares. Sucios, sobrepoblados, violencia por parte de la policía… la situación es alarmante según un observador oficial de la ONU en Atenas. En las celdas del centro de retención del Aeropuerto de Atenas pueden normalmente ser recibidas 18 personas, dos por celda, pero una misión de exploración encontró a 88 personas en condiciones de higiene realmente surrealistas.

La Agencia Europea de los Derechos Fundamentales (FRA) describe la misma situación en su reporte anual. “La situación en la frontera exterior de la UE entre Grecia y Turquía constituye una situación de urgencia en lo que concierne a los derechos fundamentales. Las personas, mujeres embarazadas incluidas, y familias con niños pequeños, son detenidas en condiciones inhumanas” afirma el director de la FRA, Morten Kjaerum.

La situación en el centro de Retención de Soufli constituye un ejemplo de todo esto: el 29 de enero de 2011, día de visita de la FRA, 144 personas estaban detenidas en una sola pieza que medía alrededor de 110 m2. No había calefacción, había un solo baño y una única ducha con agua fría para todas las personas en retención, mientras que en el exterior las temperaturas se acercaban a los cero grados.

El reporte agrega que las autoridades griegas no tomaron ninguna medida para mejorar las condiciones de retención en los centros de Evros, a pesar del hecho de que Grecia recibe fondos de la UE. El problema vendría de la incapacidad del Estado para llevar una gestión migratoria fiable ya que esta responsabilidad depende de cuatro ministerios y que la repartición a nivel local de las responsabilidades no está bien definida.

Grecia, consumida por los flujos migratorios, teme que la guerra civil en Libia produzca una huída de los refugiados hacia sus fronteras. Cosa que no se ha producido hasta ahora, ya que aquellos que han intentado atravesar el Mediterráneo lo hicieron hacia la Isla italiana de Lampedusa.

1 Sus siglas en inglés United Nations High Commissioner for Refugees.

Traducción por Natalia Lerin. 

 

Publicités

Poster un commentaire

Classé dans Derechos Humanos

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s