Rennes (Francia) – Los eslabones de un barrio.

ATD Quart Monde France.

Cuando se vive en un barrio llevando una atención particular a las personas más aisladas, esto te permite ir lejos, mucho más lejos.

Lucienne, quien vive aquí desde hace 40 años, trabaja sin descanso en el seno de un colectivo de habitantes para hacer que las personas se acerquen entre sí. Murielle vive aquí desde hace 12 años. Encuentra que “la gente se encuentra en las calles, pero no se habla mucho.” En 2009-2010, tantos unos como otros participaron en una bella aventura artística y humana.

Cuando, en el 2004, Antoinette et Grégoire Kantoucar, voluntarios permanentes de ATD Quart Monde, se mudaron con sus hijos al 15° piso de una torre de Blosne, no llegaron a un no man’s land1. Las dificultades de lo cotidiano animaron a los habitantes de esta “zona urbana sensible” a tejer más que en otras partes un conjunto de relaciones.

Luchar contra el aislamiento.

Como otros de sus colegas, Marcel, agente de proximidad en Blosne desde 1986, trabaja para conservar los edificios, pero también para “ayudar a crear contactos que no existen forzosamente.” “Hay verdaderamente cosas que hacer en este barrio, dice. Yo no iría a vivir a otro lugar. El hecho de que aquí haya muchas culturas diferente es un plus”

Odorico.

Todo comenzó en el centro cultural de Champs Libres en 2009, durante la visita de una exposición de mosaicos creados hace un siglo por la familia Odorico. Una madre dijo entonces. “Si hubiera cosas bellas como ésta en nuestros barrios, quizás esto conduciría a que hubiese menos violencia.” La idea fue tomada al vuelo por ATD Quart Monde y los habitantes de Blosne.

Talleres de mosaico.

Con el apoyo de Champs Libres, del Archipel Habitat Rennes (OPH de Rennes Metropolitana) y de la Ciudad de Rennes, un taller semanal fue puesto en marcha, animado cada miércoles (y algunos martes) por Stéphanie Leray-Corbin una artista mosaísta.

Marcel, Murielle, Lucienne, Antoinette, Grégoire y otros más invitaron a las personas que no salían jamás de sus casas. “¡Vi venir a habitantes que no había visto jamás!”, se acuerda Marcel. “¡Todo el mundo se hablaba!”.

Muriel da testimonio. “Durante los talleres, ¡todo el mundo se hablaba! Las mamás traían pasteles.” Además del arraigo en el barrio de Antoinette y Grégoire y el dinamismo de sus habitantes, otro “eslabón” permitió este logro: la biblioteca de la calle que ATD Quart Monde anima en Blosne desde 1999. Saandia y Marie-Jo son animadoras en esta biblioteca. “Los mosaicos permitieron a los niños y a los adolescentes mezclarse, dice Saandia.” Una joven chica que no hablaba con nadie, aún con otros jóvenes de su mismo origen, terminó por venir. Un día, ella trajo dulces para todo el mundo. Marie-Jo estaba impresionada por la dimensión colectiva de la creación, cada mosaico era realizado por varias personas, lo que permitió numerosos intercambios. Para Gérard, otro habitante que participó en los talleres, la calidad del proyecto y la nobleza de los materiales utilizados atrajo a gente de todas las culturas.

“Aquí, se dice que es un barrio complicado, pero hemos logrado salir adelante, concluye Murielle. Quizás lo mismo se pueda hacer en otras partes”.

1 Tierra de nadie, zona inhabitada.

 Traducción por Natalia Lerin. 

Publicités

Poster un commentaire

Classé dans Société / Sociedad

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s