Marruecos – « … Esto no es una revolución, Majestad…”

Por Kader A. Abderrahim, profesor asociado de la California University, investigador asociado al Iris, maestro de conferencias en Ciencias Políticas de París.

Contrariamente a Túnez o Egipto, donde las movilizaciones populares masivas hicieron caer a los regímenes dictatoriales y corruptos, en Marruecos el Rey tomó la iniciativa de, considerando la situación regional, proponer reformas antes que la situación se escapara de su control.

Reformas… lo mínimo.

El viernes 17 de junio, el rey Mohamed VI, en un discurso solemne a la nación, desarrolló los puntos fuertes de su proyecto de reforma constitucional. Como se había previsto, anunció una revisión de la Constitución. Sin embargo Mohamed VI conserva lo esencial de sus poderes. Los titulares de la prensa hexagonal fueron, por lo menos sorprendentes: “Monarquía parlamentaria”, “Revolución”, “Reducción de los poderes del Rey”…, la prensa francesa está tan de acuerdo con el régimen marroquí, que abusa y excede los superlativos, siguiendo el discurso real. Poca perspectiva, casi ninguna distancia crítica.

Sin embargo está bien una revisión minimalista de la Constitución, sobre la cual los marroquíes se deben pronunciar mediante el referéndum del próximo 1 de julio. En realidad el Rey sigue siendo la piedra angular del sistema político marroquí; aún si amplía las prerrogativas de su Primer Ministro conserva los medios para frenarlo. El Movimiento del 20 de febrero, punta de lanza de la protesta, está decepcionado. No se formó una opinión leyendo la prensa sino analizando, por sí mismo el discurso real. Y, contrariamente al discurso del Rey, la prensa francesa retoma en coro que Marruecos no está cerca de convertirse en una monarquía parlamentaria donde el Rey reine sin gobernar.

Es correcto lo que el movimiento de los jóvenes del 20 de febrero concibió llamando a manifestarse, a movilizarse contra el proyecto de revisión constitucional. El Movimiento que lucha por una “Constitución verdaderamente democrática y una monarquía parlamentaria”, previó hacer campaña en favor del boicot del referéndum. El análisis crítico del Movimiento de los jóvenes está fundamentado. Hubo pequeños progresos. Se debe hacer notar, en primer lugar, el avance que hizo la lengua amazighe, una de las dos lenguas oficiales del país árabe. En término de poderes, las evoluciones mínimas y de un cierre fácil, descansan sobre las prerrogativas del Primer Ministro.

A partir de ahora, el Primer Ministro será designado, por el Rey, en el seno del partido que esté a la cabeza en las elecciones legislativas. El Primer Ministro podrá contar un Consejo Gubernamental para discutir la política general del país, lo que no se hacía mas que en un Consejo de Ministros bajo la presidencia del Rey. A su vez tendrá desde ahora el poder de disolver el Parlamento, posibilidad reservada hasta este momento al Rey y su poder de denominación se amplió en materia de funciones civiles.

Comendador de los creyentes y jefe de armas.

La ampliación de las prerrogativas del Primer Ministro se acompaña, sin embargo, de trabas que pueden volverlas inoperantes. La organización de un Consejo de gobierno está ligada a un acuerdo previo del Palacio Real en su orden del día. El Rey puede así oponer su veto a todo sujeto que no sea de su agrado. Aún el poder de designación en las funciones civiles acordado para el Primer Ministro está ligado a la previa aprobación del Rey. En contra parte a esta modesta delegación de poder, el Rey permanece jefe del ejecutivo y de la referencia religiosa, en calidad de “Comendador de los creyentes”. Se mantiene como un soberano que reina y que gobierna. Es el jefe de armas, y las designaciones en el seno de la institución militar revelan su poder único y exclusivo.

Preside el Consejo de Ministros que es el lugar del poder ejecutivo. El Rey puede disolver el Parlamento y su persona permanece sagrada. El proyecto de Constitución saca partido de la terminología. No evoca más la “sacralidad” del Rey, evoca que el monarca es el “Comendador de los creyentes y jefe del Estado” y que su persona es “inviolable”. La evolución es tan minimalista que no puede satisfacer un movimiento de jóvenes que quiere una democratización “real”.

Una “reformita” para terminar con la primavera.

Mohammed VI quiere cerrar rápidamente el paréntesis, con el referéndum previsto para el 1 de julio para el cual dirá “si”. Para Mohammed VI, la “primavera” fue constitucionalizada. Pero, aún si puede beneficiarse con el apoyo de la prensa francesa, muchos en Marruecos señalan que el Rey aplica simplemente la famosa fórmula que consiste en hacer “mover algo para que todo se quede en su lugar”. Se puede apostar que después de la “reformita”, tendrá lugar una fuerte represión hacia los jóvenes del 20 de febrero, quienes son ya violentamente atacados por la prensa del Makhzen. Para el rey y el Makhzen, la fiesta de primavera está a punto de tener su fin.

Fuente: http://24.mamfakinch.com/ce-nest-pas-une-revolution-sire

Traducción por Natalia Lerin. 

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