El incentivo es el trabajo

Por Luis Mejias Varas, Director Área de Construcciones – Un Techo para mi país.  


El primero de mayo conmemoramos el “día del trabajador”. Dicho día nos recuerda como una manifestación de 80 mil trabajadores a través de las calles de Chicago, triunfa a pesar de la horrible represión, y logran reducir el horario laboral a ocho horas diarias. Los grupos revolucionarios justificaban sus demandas con un argumento que todos consideraríamos justo, simple e ideal: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa».

 Hoy en día, ¿Nos quedan motivos para luchar? Si, y muchos.

Soy ingeniero comercial y durante mi formación académica escuchamos cientos de veces el concepto de “maximización de utilidades”, era lo más importante. El neoliberalismo que nos cobija hoy en día, promueve la maximización de utilidades, la acumulación de capital, la libre competencia y el crecimiento económico sostenido. Pero, ¿Nos dice algo sobre la dignidad humana, sobre la realización personal o sobre preservar y multiplicar lo que nos ha dado la tierra? Casi nada.

El sistema financiero, ícono del capitalismo, es la industria que maneja los hilos de la economía y en la que todos hemos participado, directa o indirectamente. Si analizamos un poco su funcionamiento, nos podemos dar cuenta como se premia con intereses a los más ricos, por guardar o invertir su dinero sobrante, y luego, el mismo banco, les cobra intereses a las “clases” más bajas, por pedir ese dinero prestado que NECESITA para tener un lugar donde vivir. Esto significa hacer de la desigualdad un negocio, uno bastante perverso.

Otra manera de negociar con la brecha entre ricos y pobres, es la que nos muestran las grandes empresas a través de sus estrategias multinacionales de producción. Hemos visto hasta el cansancio la explotación y sufrimiento de niños y adultos de los países más pobres, con el único objetivo de abaratar costos y poder ser más competitivos. ¿Derechos del trabajador? No se conocen. Para esos gobiernos menos desarrollados, sólo importa que la gran empresa llegue a invertir y “activar la economía”.

En UTPMP también cooperamos con este sistema perverso. Ya sea por necesidad, por inexperiencia y lamentablemente, porque somos parte de él. He visto como en algunos de nuestros aserraderos los trabajadores sufren condiciones indignas y poco quieren su trabajo. Existe bastante irregularidad e inseguridad. Varios de nosotros hemos vivido esperas para tener los paneles a tiempo para la construcción, esperas que significaron que un grupo de trabajadores martillaran sin parar y sin poder dormir la noche anterior. ¿Se nos perdona porque somos una fundación? No, no deberíamos permitir llegar a esos niveles. Debemos ser consecuentes.

El sistema de mercado actual es perverso, le da todo el valor al dinero (un papel) y no al trabajo, producto de una persona. Si supiéramos qué porcentaje de la población mundial es feliz en su trabajo por lo que hace y no por el dinero que gana, estoy seguro que nos daríamos cuenta que algo anda mal. Lo importante en la economía actual no es que mi trabajo sea el que quiero, si no tener el dinero suficiente para vivir y sobre todo, para consumir.

Los jóvenes tenemos las ideas y capacidad para revolucionar este sistema y transformarla sociedad. No es un salario mínimo digno el que debemos pelear, es un salario máximo y la posterior repartición de los beneficios lo que debemos exigir.

¿Me van a decir que una legislación a favor de un salario máximo disminuiría el incentivo privado y que sin él no se movería la economía?

La revolución debe ser guiada por líderes que crean que el verdadero “incentivo privado” es la maximización del beneficio social. Debemos luchar para que el capitalismo de paso a una economía donde el trabajo, el trabajador y los recursos producidos, sean lo más importante. Una economía movida por los que aman el cultivo y las cosechas, por los que aman administrar, por los que aman la tecnología, por los que aman sanar, por los que aman el arte, por los que aman…

Nosotros creemos en que la revolución es factible. Es por eso es que a partir de este año estaremos trabajando en que cada uno de los aserraderos de UTPMP cumplan con estos mínimos. Vamos a trabajar con empresas en las que la capacitación y los derechos del trabajador importen más que la generación de utilidades. Donde el esfuerzo, tanto físico como intelectual y la recompensa sean proporcionales. Soñamos con que podemos mostrarle al mercado que lo más importante en una empresa es la realización personal de sus trabajadores. Luchamos por un sistema justo, que nos ayude a disminuir la brecha y a generar oportunidades dignas. Vamos a mostrar su efectividad, quedan todos invitados.

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